Al llegar me esperaba faena de casa y el estudio de tres finales, uno de ellos de enorme dificultad. A mitad de tarde ya estaba a medio gas, saturada, sin motivación. Después de que mi Simón, me pusiera en la palma de la mano el rezo de Vísperas parece que he cogido aliento, y es que, he pensado al terminar: "De que me sirve Señor, hacer esto por Ti, si lo hago con desgana y agobiada". El Señor me ha regalado muchas cosas pero una de ellas ha sido el medir la magnitud de las cosas y dejar mi destino en la divina providencia. Después de todo, ¿de qué me vale la parte si en ella pierdo el todo?
ROTA Y ENTERA
El Señor nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas tus fuerzas. Las palabras que digo quedarán en tu memoria, se las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado.
lunes, 10 de junio de 2013
Los Lunes
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