ROTA Y ENTERA

El Señor nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas tus fuerzas. Las palabras que digo quedarán en tu memoria, se las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado.







miércoles, 16 de enero de 2013

Coger la Mano

   El Señor me susurra al oído, ahora hay momentos que soy muy consciente de ello. Esta mañana peinándome  me ha sugerido que encendiera internet en el móvil (no penséis que he perdido el juicio), es raro porque ya no lo enciendo hasta bien avanzada la mañana, pero ha sido un acto impulsivo y lo he hecho. Alguien ayer necesitaba mi ayuda, una alumna con una familia para salir corriendo. Decía el mensaje. "Es tarde pero necesito tu ayuda, si no estas conectada mañana hablamos, solo necesito hablar contigo y estaré más tranquila". Al llegar a clase he comprobado que tristemente es así. Es raro solo poder ser oídos para ella y no poder hacer más. No soy de las personas que dejo los problemas en el trabjo, no tengo la sangre fría de eso, más que nada porque mi trabajo es mi vocación, parte de mí. Ella ha dicho gracias por escucharme

   El Evangelio de hoy viene muy bien para proponernos ayudar a los demás, nos dice: "se acercó, la cogió de la mano y la levantó (...)y se puso a servirles" Aquellos que somos capaces de ver la luz debemos transmitirla a los demás, ser servidores suyos para poder acercarles el Reino de los Cielos. Dice la lectura de hoy: "Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella." Ahí está el misterio de nuestra fe, en su vida tenemos un ejemplo, no podemos decir que no nos entiende, que no conoce el sufrimiento. En sus obras está la clave. Le pediré al Señor que me de la gracia de identificarme con Él, para pensar como Él, sentir como Él, amar como Él y vivir como Él. Así me convertiré en un propagador de los hombres por la tierra.

lunes, 14 de enero de 2013

La Memoria Del Alma

   Alguien me recordó una obra de teatro que hace muchísimos años que no veía, quizás 20 años. Es admirable el poder de la memoria y como al verla me venían muchas imágenes a mi mente. Mi padre y mi madre peleándose por el mando o intentando grabar películas de la tele parando cada vez que comenzaban los anuncios. Todo se vivía así con intensidad familiar en esa época, era la la familia el núcleo de la sociedad pero bueno esto es otro tema. También me venían como "flashses" de mi infancia aquel sofá y esas riñas con mis hermanas por el lugar, y como mi madre nos ponía una hora para acostarnos, eran otros tiempos. Años donde tu padre te ponía una asignación semanal y cuando te la daba te decía "ya no tienes más hasta el próximo sábado"

   Al recordar esto me ha hecho plantearme una comparación. Al igual que los recuerdos de tu infancia se graban en tu corazón y en tu memoria, así debe ser como Jesús a través del bautismo, deja su impronta en tu vida, de tal forma que quedas vinculado a él aunque te obstines en negarlo. Hay gente que desde entonces no se separa de la Iglesia, pero hay otros que en un momento se alejan, como yo, tanto que llegan a negar a Dios en su vida. Nosotros lo negamos y nos alejamos pero Él nunca nos abandona. No puedo pensar que fuera de otra forma, ahora echando la vista atrás lo reconozco en muchos acontecimientos.

   Por el bautismo nos hacemos hijos de Dios. Somos curados del pecado original. Gracias a este sacramento se nos abren las puertas del cielo y comenzamos a ganar méritos en la gran competición que es la vida. La fe es un don que todos recibimos, es un don maravilloso, si quieres lo aceptas y si no quieres lo niegas. Da igual, aunque lo niegues el nunca te negará. En los momentos de angustia te acompañará, cuando grites en la soledad te responderá y en lo momentos de alegría se reirá contigo. Le pido a Jesús, darme el gran don de saber apreciar mi bautismo para permanecer siempre en estado de gracia, siendo consciente de lo afortunada que he sido en etsa vida.

viernes, 11 de enero de 2013

¡Cúrame, Jesús!

   Siempre he estado muy preocupada por las enfermedades del cuerpo, centraba mi atención en ellas aunque creo que hubo un momento que me llegó a dar igual mi estado, abandoné en cierta forma mi salud, supongo que fue cuando la lepra ya se había apoderado mi alma. Ahora me doy cuenta de algo que es cierto. Todos buscamos estar bien corporalmente, oímos mucho decir que lo más importante es la salud. No lo discuto pero yo he podido comprobar que la del alma para mí, está por encima. Puedo vivir con muchos males pero no puede vivir en tinieblas. Me creía infeliz por mis males corporales, no paraba de preguntarme por qué yo y no cualquier otra persona. Si tanta gente habitamos el mundo y tan poquita tiene probabilidad de desarrollar la enfermedad, ¿por qué me había tocado a mí? Incluso me enfadé con Dios y llegué a desear que la tuviera otra gente.¡Que egoísmo y qué pobreza de espíritu!

   Mi cuerpo ha pasado a un segundo plano, me cuido mucho más que antes pero no centro mi atención en ello. Ahora me preocupan todas las lepras que atacan mi alma y que debo combatir para acercarme y asemejarme a Cristo. A pesar de ello soy feliz y eso que mi cuerpo no está en sus mejores momentos. Será porque ya no pertenezco a este mundo aunque viva en él. Tengo la medicina para todas esas lepras que tengo y que vosotros podéis tener, es muy fácil. Lo único que precisamos es acercarnos humildemente a Cristo y pedírselo en el sacramento de la confesión. ¡Cúrame Jesús! Quiero ser como el leproso del Evangelio. Deseo que la experiencia de tu amor, me dé toda la luz.

jueves, 10 de enero de 2013

¿Sabes AMAR?

   ¿Has conocido el AMOR? hay tantos tipos de amor que nos sorprende. Sentimos amor hacia la vida, ese el primer amor que experimentamos desde el primer día en el vientre cuando nuestro débil cuerpo lucha por agarrarse a la vida . No hay nada más hermoso que el primer llanto de un bebé, ese que anuncia que está entre nosotros. El segundo sin duda es el amor a la madre. Aquella que te canta cuando está en el vientre, que te habla, y te mima sin haberte visto. Un amor que se escapa a nuestra capacidad de entendimiento, sobre todo el primero, cuando tanta gente trata de convencerte de que hay un límite de tiempo para que esa vida de tu interior, se considere una persona. Supongo que debe de ser algo maravilloso experimentar todo eso.

  No sé lo que siente una madre, pero se lo que siente una persona cuando se sabe amada hasta tal punto que alguien ha dado su vida para que tú vivas. Sí, creo en ese amor, incondicional, aquel que un día me rescató de un precipicio y me dio alas de libertad para que mi alma volara y saliera de la cárcel en la que estaba. No creo que nadie haya expresado como este apóstol el mensaje de amor de Jesús como tampoco nadie jamás me amará como lo hace Jesús. También sé que el que no siente el amor de Dios sin duda es porque teme, y teme pensar que alguien un día muriera para salvarlo a Él, porque hay gente que no le gusta sentirse en deuda. Eso me pasaba a mí no hace mucho, temía pensar que alguien pudiera amar hasta ese extremo.

   La gente ya no cree en el AMOR, hay matrimonios que duran lo que dura una noche de pasión, y reiteran que no hay amor que sea para toda la vida. Lo que está en crisis es el amor entiendido como lo que es, la entrega a otra persona, porque nos hemos convertido en seres tan egoístas que todo lo que no nos reporte una satisfacción ni siquiera lo consideramos. Nos han vendido la idea de que AMOR es felicidad y alegría es cierto, pero también el sufrimiento entendido es felicidad y alegría y es AMOR. 


domingo, 6 de enero de 2013

La Estrella

   La estrella que nos guía a todos en nuestra vida la tenemos siempre delante, hay veces que la ves muy clara que te marca el camino, otra veces por contra parece que ha desaparecido, el camino parece oscuro y no sabes muy bien por donde continuar. Paras y te preguntas, ¿por dónde debo de ir ahora, Señor? A lo Reyes Magos también les pasó, llego un momento que no vieron la estrella y se tuvieron que preguntar a la gente, con la mala suerte que fueron encontrarse con Herodes.

   Hasta que he empezado a escribir, no me he dado cuenta de este detalle. Cuántas veces nos perdemos y vamos parar a la persona menos indicada que te señala una dirección no correcta, pero que a veces parece la más sencilla de seguir. Otras veces te encuentras en una encrucijada de camino, con muchos indicadores que señalan distintas direcciones y te decantas por una, pero cuando llevas la mitad del camino empiezas a dudar si es el correcto. Así pasa con las decisiones que tomas en tu vida, creo que la mayoría no son para siempre y que lo que en un momento de tu vida parece la decisión correcta, a veces se torna en una gran duda.

   No hay un mapa de nuestra vida que nos indique  las sendas correctas. Hasta que llegas al final del camino y ves el portal del Belén, no sabes si has cogido la acertada. Entonces pienso que los caminos se deben volver claros y ves los rodeos que has dado o los atajos que has cogido. Allí, ¿qué nos quedará? Ya lo dice San Juan de la Cruz, "al atardecer de la vida nos examinarán del amor"

jueves, 3 de enero de 2013

Venid a mi luz II

Cuando amas y conoces a Cristo te das cuenta de algo, que jamás te fallará, que jamás te decepcionará que nunca está ocupado para escucharte. Nadie nunca te amará y se entregara como Él. Me decía ayer: "Ven a la  Luz". Y me dice hoy: "Clamaste en la aflicción y te libré". Los humanos imperfectos y pecadores manchamos todo lo que tocamos, pecamos y nos apartamos de la luz. Si pones tu confianza en el hombre estás perdido. El seguimiento de Cristo no es un camino sembrado de rosas, es, más bien, un sendero estrecho, de grandes alturas y para corazones audaces. He andado por el camino que aparentemente resulta más fácil, por lo atajos que esta sociedad te enseña, pensando que así llegaría antes a la meta. Ahora sin tener la totalidad de la ruta pero con la inspiración divina, sigo la estrella que un día siguieron los Reyes Magos, no llevo nada en las alforjas y en cambio, a pesar de tropezar y magullarme siento que se el porqué de ese camino. 


¿Quiéres seguir a Dios? Si esperas tener la hoja de ruta en tu experiencia de Dios, te quedarás siempre atado a la orilla. Con el Señor de tu lado no se te garantiza que no tropezarás, que no te atacarán lo lobos del camino y que de vez en cuando no te perderás. Pero si sabes que al final te espera Él dándote la mano y mostrándote la puerta de la felicidad.

miércoles, 2 de enero de 2013

Venid a la Luz

Hoy he recibido un sms de una alumna, me decía: "Feliz Año, ¿Cómo te lo estás pasando?" Antes de poder decirle que prefiero verlos a ellos todos los días y que soy un bicho raro de esos que prefieren trabajar que los días de fiesta, ella me ha contestado: "Echo de menos estar en clase, tengo ganas de volver". Eso me ha hecho darme cuenta que hasta los más jóvenes se cansan de todo, ellos desean las vacaciones desde mucho antes que vayan a llegar, pero también son conscientes muchos de ellos que la rutina no está nada mal. A mí me pasa lo contrario desde la semana que sé que me dan las vacaciones no paro de pensar que deseo que pasen pronto para volver a mi día a día. No entiendo por qué estos días debes salir y pasarlo bien obligadamente, nunca lo he entendido, y la única contestación que recibo por parte de la gente, es "porque es Nochevieja" y yo me pregunto "y ¿qué?".


Desde ayer he sentido que esa sensación de tinieblas embargaba mi vida, ayer era incapaz de hacer nada, me sentía perdida, le decía al Señor: "Perdóname pero no consigo ver tu Luz, sé que no la has apartado de mí, soy yo la que ha levantado un muro que impide verla" Esta mañana en laudes me decía el Señor: "Ven a la luz" He seguido un rato en zozobra pero cuando mi corazón ha hecho como María y se ha guardado las cosas para meditarla me he dado cuenta que estaba la luz y que detrás estaba Él. La verdad es que tengo suerte el Señor me mandó un Cirineo que jamás se rinde, el me recuerda que el amor sin dolor no es amor y que las guerras se pueden ganar aunque una batalla la pierdas. 

Todo esto me ha hecho pensar algo, ¿No estoy mejor que hace un año? He ahí la mano de Dios, silenciosa pero efectiva, que el diablo no te haga dudar como a mí hoy.