ROTA Y ENTERA

El Señor nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas tus fuerzas. Las palabras que digo quedarán en tu memoria, se las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado.







jueves, 14 de febrero de 2013

AMAR en SILENCIO

   "En el silencio se escucha mejor a Dios", así decía cada pasillo del convento donde hice los ejercicios. En el momento que nos dieron la primera charla y lo pusieron de condición me acordé de la muchas y muchas veces que estando yo sola, en el más silencio absoluto, las voces no paraban de asaltar mi mente. Es verdad que el silencio exterior es muy fácil de conseguir, te puedes aislar del mundo, pero ¿cómo se consigue aislarte de tus pensamientos y dejarle esa parcela solo a Dios? En muchas ocasiones he oído que cuando Dios pone esos pensamientos en tu mente es porque quiere que lo lleves a la oración.

   Allí en el silencio de esos fríos pasillos, de esas meditaciones conmigo misma, de esa húmeda celda y de esa acogedora capilla, le he pedido al Señor muchas cosas. Todas ellas iban encaminadas a lo mismo: "Jesús dame el don de poder mirar con tu ojos". En cada una de las meditaciones me convertí en sus protagonistas. Fui Zaqueo encaramado a esa higuera con el deseo de acercarme a Jesús. También fui esa samaritana acostumbrada a beber de esas aguas terrenas que no calmaban mi sed. Me acerqué arrastrándome esperando tocar tan solo un trozo del manto de Jesús para que curara mis hemorragias; y como Jairo creí ciegamente que me devolvería la vida a pesar que los demás me decían que estaba muerta. Al borde del camino le supliqué a Jesús que tuviera compasión de mí, y cuando me sentí escuchada, no dudé en soltar el manto, dar un salto y acercarme a Él. Le he negado como Pedro y tantas veces le he repetido que le amo. Y  por último sentí el gozo de la Virgen María cuando dijo un sí al ángel.

   Después de todo eso, tuve que volver a poner los pies en la tierra, y lo que costó. Ya sabéis como siempre me dice mi fiel escudero, los pies en la tierra y el corazón en el cielo.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Polvo Eres y en Polvo te Convertirás

   Comienza la Cuaresma, tengo que decir que es un época que me gusta mucho, esa renovación a la que somos invitados es maravillosa. "Arrepiéntete y cree en el Evangelio". Época de reencontrarse con Dios y ser consciente de la lacra y miseria de esos pecados que el Señor nos perdona pero que nosotros no somos capaces de perdonarnos. El otro día me di cuenta de eso. Hay veces que el Señor reaviva algún pecado que oculto ni se te había pasado por la cabeza. Fue un comentario que me hizo mi madre de una charla a la que asistió la que me recordó aquel pecado. De repente fue como si una pesada losa cayera sobre mi alma, sentía desesperación y solo pensaba en el daño causado inconscientemente. Hasta que hablé con mi director espiritual permanecí angustiada, no se iba de mi cabeza. Él me dijo, que algo que había hecho en mi antigua vida sin ser consciente de su gravedad, no lo convertía en pecado mortal. Pero me dijo algo precioso: Pregúntate por qué el Señor lo ha desenterrado ahora de tu mente. Yo me quedé mirándolo no entendía que me quería decir. Y ya me aclaró que aunque no fuera pecado mortal, podía hacer algún tipo de penitencia que yo eligiera, para restituir el mal por el bien, y que mi entorno de trabajo, era el ideal. Después de pensar un buen rato la solución saltó a mi mente, ¿qué mejor sacrificio de quitarme dos de mis huecos para reforzar la lengua a dos chicas musulmanas que no se llegan a enganchar a nuestro idioma?.

   La cuaresma se fundamenta en tres pilares: oración, ayuno y caridad. La oración se como voy a reforzarla, estos días en los ejercicios a los que asistí nos explicaron muy bien el método de la "lectio divina", eso es lo que haré todos los días, porque me di cuenta que la liturgia de las horas es de gran importancia, pero mi alma necesita nutrirse de un conocimiento y profundización de la Palabra de Dios. Allí está la fuerza y las respuestas de cualquier cristiano. El ayuno no hace falta explicarlo mucho ¿verdad?. Y las obras de caridad es otra de las facetas que puedo desarrollar perfectamente en mi lugar de trabajo, aunque también tengo pensada otra que me cuesta mucho por pereza pero que es un obra de caridad excelente, la visitas a esas personas que se sientes solas.

   Tengo que deciros que los ejercicios me fueron fenomenal, en ese antiguo convento, durmiendo en una celda donde la humedad salía de paredes y suelo, y donde no puede quitarme el abrigo ningún día, me encontré conmigo misma, y el Señor me iluminó y dio respuesta a muchos interrogantes. Os dejo una foto de mi celda, allí donde me di cuenta que solo el Señor te da la felicidad y que lo demás es superfluo y sin importancia.

viernes, 8 de febrero de 2013

Juan el Bautista

  Sabía que su opinión podría acarrearle la prisión e incluso la muerte, así fue, pero él no dudo en decir lo que creía que era correcto. Su vida fue todo un servicio a Jesús, vino delante de él anunciándolo, tuvo en honor de bautizarlo, aunque el mismo decía que no era digno ni de desatarle las sandalias. Se definió así mismo como la voz que clama en el desierto. Y así era, una voz que clamaba su amor por Jesús. Ya en el vientre de su madre saltó de gozo al ver a María que ya esperaba a Jesús.
   
   También como cualquier santo tuvo su época de dudas estando en la cárcel y mandó a sus mensajeros para asegurarse que era Jesús el que andaba por la tierra. Todos buscamos a Crsito en algún momento de nuestras vidas, los más afortunados lo sienten en su corazón cada segundo. Aunque la duda es humana. Ya sabéis solo la perfección está en Cristo. Este fin de semana me voy a reencontrarme con Él. El lunes os cuento qué tal mis ejercicios.

   Espero sacar mucho fruto de ellos, porque quiero seguir siempre a mi conciencia, auqnue suponga una lucha diaria. Ser una persona de principios y no una veleta que se acomode a las exigencias pasajeras del entorno social. Mantener la voluntad del Señor como norma suprema de mi vida, dejando a un lado la vanidad, la soberbia y el orgullo, es difícil pero posible porque tu gracia me fortalece, ¡nunca dejes que me aparte de tu verdad!

jueves, 7 de febrero de 2013

Servicio y Amor

   Los envías al mundo diciéndoles que no lleven nada, los envías "como corderos entre lobos", pero ninguno pone ninguna excusa, todos dejan todo para acercar al mundo tu mensaje. Tú amor les ha inundado y desbordado tanto que saben lo que realmente es importante. Así debería ser yo, Jesús, pero quedan tantas cosas por limar. Ofrecer un servicio puro y transparente en tu nombre y por tu nombre. Poner, Señor, a la gente por delante de mí sin quejas egoístas. Ayudar, apoyar, escuchar y fortalecer al que lo necesita, ya sabes, ayer aprendí que hasta el hermano que menos te lo esperas, te da esa pequeña lección que no esperabas.

   Gracias Señor Jesús, es tu amor el único gratuito total que he conocido y experimentado. Es sincero y puro. ¿Como llegar a ofrecer a mis hermanos ese tipo de amor? Es casi imposible, aunque no me rindo, cada día lucho por aspirar a poder regalarlo a los demás, teniendo en cuenta que nadie amará como Tú y sabiendo que soy amada de esa forma extraordinaria por ti.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Prójimo=Próximo

   Os podía hablar de muchas cosas hoy. Pero creo que debo de hablar de esas pequeñas lecciones que a veces el Señor nos da, y que nos curan en humildad, esa de la que muchas veces carecemos, por lo menos yo. El peor de los pecados sin duda, la soberbia. Todo empieza con una imagen mental de esas que te haces de la gente, quizás por algún encuentro en el que no ha sido muy de tu agrado algún comentario o gesto de esa persona. Intentas repetirte "debo amar al prójimo como a mí mismo", pero cuando ves que eres incapaz muchas veces de hacerlo, aspiras a respetarlo, con un cordial saludo, algún gesto amable ocasional y como mucho algún favor realizado un poco por obligación. 

   Hoy me he bajado a la capilla a meditar un poco antes de la Eucaristía, había jaleo, pero yo metida en mi misma, pensaba en aquello que hoy me quería transmitir el Señor. De vez en cuando mi atención se perdía por la charla de dos mujeres situadas dos bancos más atrás. Allí le decía al Señor que se había convertido en el profeta de mi alma y que me diera fuerzas para que con mi torpeza de caer en el pecado no hiciera como la gente de su pueblo y lo expulsara de mi vida. De repente la puerta, entraba el sacerdote a prepararse para celebrar la Eucaristía. Al mismo tiempo una persona de esas de las que ha hablado que parece no ser de tu agrado me ha tocado el hombro y me ha dicho que quería hablar conmigo después de misa. Me ha extrañado la verdad, pero no le he dado más importancia. Al acabar la celebración con los ojos enjugados en lágrimas  se ha desarrollado la siguiente conversación:

 - Quería pedirte un favor- dice susurrando muy bajito.
 - Dígame que puedo hacer por usted- mi cara era de sorprendida.
 - Sé que eres una persona que estás muy cerca del Señor- no he logrado entender el porqué de su comentario, pero la he dejado continuar- y mi hija tiene un grave problema, ¿podrías rezar por ella?- alguna lágrima corría por su mejilla.
- No se preocupe rezaré por sus intenciones y porque usted tenga paz- ella sin dejarme acabar me ha  dicho:
 - Tengo paz, pero sufro porque ella sufre.

   No sabía que más añadir, asi que le he dicho que era normal pero que contara con mis oraciones. Quizás si os pusiera en antecedentes de mi relación con esa mujer entenderíais mi cura de humildad. Me alegro mucho que el Señor haya logrado que esa persona me abra su corazón y la conozca de verdad para poder amarla. Hoy el Señor me ha hecho grandes regalos como siempre pero me quedo con este. Como dice la lectura de hoy debemos de estar preparados para aceptar las correcciones de Cristo: "Buscar la paz con todos y la santificación, porque sin ella nadie verá al Señor".


martes, 5 de febrero de 2013

Sanar y Fe

   Voy hablar de tres sensaciones: cansancio, malhumor y felicidad...y os pensaréis ¿ y qué? es raro sentirte con ganas de reír a pesar de estar cansada, y sentir malhumor dentro de la felicidad. ¿Cómo empiezo? Me he levantado pensando en ese maravilloso rato que iba a pasar esta tarde, media horita de meditación antes de misa, quizás el Evangelio del día u otro al azar. Después Eucaristía, alimento con el Pan de Vida y lista para llegar a casa y rezar vísperas. 

   Buen plan ¿no? Ahhh, además incluía una tarde tranquila de estudio, suena raro, pero me encanta estudiar. Todo en un whatsApp se ha ido al garete. Al final de la tarde ¿qué me ha quedado? el malhumor por haberse trastocado. He pensado después de llegar muy cansada, me daré una larga ducha, y rezaré, el malhumor pasará. Lo he puesto en manos del Señor, le he dicho, esto es lo que hay hoy, así soy, una gaseosa que parece subir para luego bajar, no puedo evitar este malhumor, solo decirte que me ilumines en esta oración porque lo voy a necesitar y que me ayudes a restablecer el equilibrio. Soy humana, un ser imperfecto que solo siguiendo los pasos de Jesús consigo estabilidad. 

   Después de acabar mi encuentro con el Señor me he decidido a meditar el Evangelio de hoy, y escribir mis impresiones. No os contaré todo lo que en esa libreta he escrito, os mataría de aburrimiento, pero puedo resumirlo en esta frase "Tu fe te ha salvado". Me he preguntado, ¿por qué mis heridas sangran de vez en cuando? La respuesta es, que creo que mi encuentro con Jesús las curó, soy yo la que dudo de que estén curadas, la que, aunque suene crudo, abro una y otra vez esas heridas. Hoy me he dado cuenta en una de ellas, ni siquiera pasa por mi mente, entonces me he sorprendido, no había caído en ello, ¿cómo puede ser que algo con lo que he sufrido hasta el extremo solo aparezca en mi mente en la oración y el resto del día lo deje en manos del Señor? Ahí está la clave, ¿por que me he sorprendido de esto? Porque no termino de creerme que mi fe me ha salvado.

   Bueno creo que ahora no hace falta que explique ese malhumor y cansancio mezclado con esa alegría ¿verdad? es lo que tiene Jesús, entra en tu corazón y rompe tus esquemas. Señor hoy te pido que no dude de tu poder sanador, hoy más que nunca te digo "Creo pero aumenta mi fe"


lunes, 4 de febrero de 2013

Mi Oración Particular

   Llevo dos tardes innovando en la oración. Hace tiempo que sentía que algo fallaba en mi oración, había veces que se quedaba coja, le faltaba mi toque personal. Ayer pensé después de la última reunión en la que hablamos de la oración, ¿y por qué no profundizar más en la Palabra del Señor? Ayer me fui antes a mi parroquia allí en el silencio, sientes a Dios muy cerca, las palabras fluyen, me llevo una libreta, me encanta escribirlo para luego saber que me decía ese día el Señor.

   Hoy me he ido a una capilla muy especial, la del convento de mis amigas las Carmelitas, madre mía como se pasa el tiempo cuando estás como en casa. Allí me decía Jesús, ¿qué piensas que no tenías también una legión dentro de ti? El pecado es como esos demonios, se meten en tu alma y te hacen enloquecer, uno te lleva a otro, y pierdes el rumbo, ni las cadenas te pueden sujetar. Solo tienes que querer curarte y el no acercarte humildemente a pedir perdón a Jesús se llama cobardía, miedo, orgullo...medita en tu interior y llámalo por su nombre. Solo tu estableces distancia con Jesús y solo tú eres el que no te perdonas tus pecados, Él lo hace desde el primer momento que sientes que le has fallado.

   Luego me he dado cuenta de otra cosa, la reacción de la gente, ¡No se alegran! Madre mía al pensarlo me he sorprendido, ¿cómo no pueden alegrarse del bien de un hermano? ¡Se preocupan por unos cerdos! Esto me ha hecho meditar sobre las prioridades de la vida, sobre el servicio a los demás y el poner al prójimo por delante de ti. Ya sabéis no todo el que dice ¡Señor, Señor! entrará en el Cielo.

   Lo tercero que he meditado es la alegría de ese endemoniado, le dice a Jesús lo dejo todo y me voy contigo. Pero el Señor sabía que no era esa su misión en la vida. Cuántas veces nos planteamos nuestra misión en la vida, aquella que Dios tiene pensada para nosotros. Yo me quedo con la alegría, esa a la que aspiro a sentir siempre ante cualquier circunstancia, no de boquilla sino de corazón, para mí, ese es el abandono total en sus brazos. Os dejo la despedida que he hecho en esa capilla:

Me voy Señor, pero siendo consciente que no te quedas en ese Sagrario, sino que te vienes conmigo, hazme el mejor Sagrario viviente para ti, transmitiéndome la fortaleza y la alegría diaria. 

Os dejo con el Señor, que atardece...