Voy hablar de tres sensaciones: cansancio, malhumor y felicidad...y os pensaréis ¿ y qué? es raro sentirte con ganas de reír a pesar de estar cansada, y sentir malhumor dentro de la felicidad. ¿Cómo empiezo? Me he levantado pensando en ese maravilloso rato que iba a pasar esta tarde, media horita de meditación antes de misa, quizás el Evangelio del día u otro al azar. Después Eucaristía, alimento con el Pan de Vida y lista para llegar a casa y rezar vísperas.
Buen plan ¿no? Ahhh, además incluía una tarde tranquila de estudio, suena raro, pero me encanta estudiar. Todo en un whatsApp se ha ido al garete. Al final de la tarde ¿qué me ha quedado? el malhumor por haberse trastocado. He pensado después de llegar muy cansada, me daré una larga ducha, y rezaré, el malhumor pasará. Lo he puesto en manos del Señor, le he dicho, esto es lo que hay hoy, así soy, una gaseosa que parece subir para luego bajar, no puedo evitar este malhumor, solo decirte que me ilumines en esta oración porque lo voy a necesitar y que me ayudes a restablecer el equilibrio. Soy humana, un ser imperfecto que solo siguiendo los pasos de Jesús consigo estabilidad.
Bueno creo que ahora no hace falta que explique ese malhumor y cansancio mezclado con esa alegría ¿verdad? es lo que tiene Jesús, entra en tu corazón y rompe tus esquemas. Señor hoy te pido que no dude de tu poder sanador, hoy más que nunca te digo "Creo pero aumenta mi fe"
No hay comentarios:
Publicar un comentario