A las 6 he bajado a rezar vísperas y a la Eucaristía, a veces me sorprende lo que el Señor hace en mi vida, por nadie hubiera salido hace unos años con la tarde que hacía. Hoy me llama mucho la atención una frase de la primera lectura, ojalá pudiera oírla dirigida para mí: Tú eres mi siervo de quien estoy orgulloso... ¡cuánto me queda por caminar para merecerme esa afirmación!
Cada paso que doy en tu dirección me doy cuenta de lo difícil que es el camino. A veces siento que no soy merecedora ni de andar por tu senda, porque tropiezo tantas, tantas veces que hay momentos que me parece andar marcha atrás, supongo que así es cuando te doy la espalda. Menos mal que tú siempre me tocas el hombro para que me gire y abrazarme con tus brazos amorosos de Padre misericordioso. Esta semana no te pido grandes retos porque sabes de mi inconstancia, quizás te pida un corazón generoso para entregarlo cada paso aunque sienta que se estruja y se torna chiquitito de acongoja. Solamente Tú conoces los rincones de mi corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario