Cuantas veces he tenido la sensación que me hundía sin remedio, que la tempestad podía conmigo. Esto solo pasa cuando dejas de confiar en Dios, cuando no sientes tu fe o es tan débil que te olvidas que el Señor nunca te abandona.
Sé ciertamente que hoy como ayer, la tempestad sigue agitando mi barca, que hoy como ayer el Señor está a mi lado, está en mi barca y hace calmar mi mar interior. Hoy como ayer es Jesús solo quien puede darme verdadera paz.
La fe en Jesucristo es la fuente de seguridad, el alma que confía su vida a Jesucristo, no a lo que el quiera que sea, tendrá verdadero descanso y nada ni nadie le quitará la paz.
La fe en Jesucristo es la fuente de seguridad, el alma que confía su vida a Jesucristo, no a lo que el quiera que sea, tendrá verdadero descanso y nada ni nadie le quitará la paz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario