La respuesta que le da el Señor a S. Pablo, es algo maravilloso que nos podemos aplicar todos: “Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad". Es en nuestras preocupaciones, pruebas y tribulaciones donde encontramos a Cristo, y acudimos a Él para que su fortaleza nos inunde. Nuestra debilidad nos hace que confiemos más en Él. Pero para eso debemos abrirle nuestro corazón y querer que nos ayude. Las mismas derrotas, los fracasos y los tropiezos nos llevarán a exclamar: Cuando soy débil, entonces soy fuerte, porque Cristo está conmigo.
Hay algo muy bueno que se experimenta en cada prueba superada al lado de Jesús. Aumentará nuestra confianza en Él, y fortalecerá nuestro amor porque necesitamos obstáculos para que crezca nuestro amor. Y cuando pensemos que no podemos, Él está allí. Solo hace falta elevar la voz al cielo y hablarle, porque Él es el único que siempre está a nuestro lado.
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