Tengo la gran suerte de trabajar con adolescentes, y darles un poquito de mí, y que ellos me den un poco de su vitalidad, es un "quid pro quo". Quizás el Señor me predestinó a llevar su rostro entre la gente joven, intentando con mi forma de vida demostrarles que la felicidad no es cosa de un botellón y que en las pequeñas cosas es donde está la esencia de la vida. Me gusta hablar con ellos de tú a tú, hoy en día en las aulas no se entienden ya ciertos convencionalismos, y muchas veces debes abajarte a ellos para que ellos puedan comprender ciertas cosas. No me importa, tampoco, mostrarles que, seguir a Cristo y ser joven no es incompatible. Cuando me preguntan, ¿vas a misa? Yo siempre contesto, todos los días salvo causa de fuerza mayor; ellos se quedan muy sorprendidos y me dicen, y ¿no te aburre? no te pega nada ir a misa todos los días...yo les contesto, creer en Dios no es como un suéter que te pega o no con el pantalón que llevas, es sentirlo en tu corazón y darte cuenta que es la misa, el mejor momento del día con diferencia.
ROTA Y ENTERA
El Señor nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas tus fuerzas. Las palabras que digo quedarán en tu memoria, se las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado.
miércoles, 30 de octubre de 2013
Elegida, Predestinada, Llamada...
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