Jesús expresa otra inquietud: “Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer y escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor”. Difícil tarea, porque esas ovejas no quieren escuchar. La figura del pastor denota obediencia y seguimiento. Y esto no gusta nada al ciudadano actual, aunque luego, en la vida diaria, seamos esclavos de otras muchas cosas.
Es curioso, y lo digo por experiencia propia como, al contrario de lo que piensa la gente, lo que parece esclavitud es libertad, y lo que parece que es libertad es esclavitud. El convertirme en parte de la manada a pesar de parecer todo lo contrario, no me resta personalidad, sino que me descubre lo que soy y adonde voy. Ahora se mi dirección, tengo al Pastor de Pastores que me guía.
Él es el camino, la verdad y la vida.
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